BRASIL: ¡NI OLVIDO, NI PERDÓN!


Compañeros y compañeras de Nuestra América:

Próximamente se debatirá en Brasil la supresión (como se hizo ya en Argentina) de la “amnistía” para torturadores y asesinos. Esperamos que Lula se mantenga firme en su decisión de entregar a la justicia a quienes abusando de su temporario poder eliminaron a centenares de hombres, mujeres y niños, sobre todo en el período comprendido entre 1969 y 1974. ¡NI OLVIDO, NI PERDÓN!

El texto que sigue esta compuesto por párrafos trascritos del trabajo monografico “Organizaciones armadas y dictadura institucional en Brasil en la década del sesenta” de Inés Nercesian inercesian@hotmail.com

“El general-presidente Costa e Silva, decretó el Acta Institucional No. 5, en diciembre de 1968, reinstaurando el terror de la dictadura y abriendo una nueva coyuntura en donde las formas institucionales democráticas se tornaban definitivamente decorativas (Reis Filho, 1990:69). El AI-5 significó, según Reis Filho, un golpe dentro del golpe y, en palabras de M. H. Moreira Alves, «marcaba el fin de la primera fase de institucionalizació n del Estado de Seguridad Nacional. Implantaba un formidable aparato de represión e institucionalizaba la estrategia de control por el terror.» El nuevo Acto era el instrumento legal para el descontrolado uso del aparato represivo.

El Estado de Seguridad Nacional creaba nuevos organismos especialmente entrenados para la obtención de información (Alves, 1984:175). La primera organización de represión violenta directa fue la «Operação Bandeirantes» (OBAN): un instrumento extralegal de represión que se venía planeando desde hacía cinco años en el seno de los coroneles llamados de línea dura (Fon, 1979:15). La OBAN tenía sede en Sao Pablo, ciudad considerada el centro irradiador de los movimientos de izquierda, y fue creada a raíz de la necesidad de integrar y articular los diferentes organismos represivos ligados a las tres armas, Policía Federal y Estaduales. Contaba con apoyo presupuestario de multinacionales como el grupo Ultra, Ford, General Motors, entre otros. La inexistencia de estructura legal, le confirió gran movilidad e impunidad en cuanto a los métodos garantizando «importantes victorias en la llamada lucha contra la subversión» (BNM, 1985:73). Tales éxitos llevaron a que altas esferas responsables de la Seguridad Nacional considerasen a la OBAN como fuente de inspiración para la implantación a escala nacional, de organismos oficiales que recibieron la sigla de DOI-CODI.

El DOI-CODI (Destacamento de Operaciones de Informaciones- Centro de Operaciones de Defensa Interna), surgió en enero de 1970 en Sao Pablo, directamente ligado a la OBAN. Dotados, estos sí, de existencia legal, los DOI-CODIs, según el Brasil Nunca Mais, pasaron a ocupar el primer puesto en la represión política y también en la lista de las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos. En los primeros meses del gobierno de Médici, en 1970, fueron creados los DOI-CODI en los tres Ejércitos. (Fon, 1979:21).

En materia de persecución y violación a los derechos humanos, estos años de la dictadura militar, fueron los más duros para la izquierda. Entre los años 1964 y 1968, hubo 64 procesados, mientras que entre 1969 y 1974 el número de procesados ascendió a 406, y el período siguiente entre 1975 y 1979 el número descendió a 17. Lo mismo sucede con el número de víctimas de la represión, entre 1964 y 1968, se registraron 26 muertos y 2 desaparecidos; en la segunda fase 1969-1974, 134 muertos y 115 desaparecidos; y en el último período 1975-1985 el número vuelve a descender a 18 muertos y 10 desaparecidos. Del total de desaparecidos políticos que llegan a los 127, sesenta, es decir prácticamente la mitad, correspondieron a la guerrilla de Araguaia, y se registraron en su totalidad durante el gobierno de Médici.
El reemplazo del general Médici, el 15 de marzo de 1974, significó el fin de la segunda fase de represión de la dictadura, la más violenta, y el paso a lo que fue el tercer y último período iniciado en 1974 hasta 1985 con los gobiernos de Ernesto Géisel (1974-1979), caracterizado por la distensión de la dictadura militar y João Batista de Olivera Figueiredo (1979-1985), llamado de transición a la democracia.”

Red Latina de Difusion.

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