HAITI: Hipocresia Imperial


(AW) Los ¨campeones¨ de la libertad y los derechos humanos, me estoy refiriendo a los Estados Unidos en favor del terrorismo mediático y no tan mediático contra Cuba, incluyeron a ésta nación caribeña en la lista de países que
¨patrocinan el terrorismo internacional¨.

 

Por Osvaldo Piñero, desde La Habana, Cuba
 
Nada más falso y malicioso. Precisamente, hace muchas décadas que el imperio del norte no hace otra cosa que agredir constantemente  a la isla por haber alcanzado su libertad e independencia a partir del 1 de enero de 1959. Esa gesta libertaria todavía no pudo ser digerida por el Tío Sam.
El devastador terremoto que acabó con gran parte del territorio de Haití provocó decenas de miles de muertos y heridos. Rápidamente, contingentes de médicos cubanos viajaron hacia el lugar del siniestro para socorrer a los sobrevivientes de la catástrofe. Allí están los trabajadores de la salud salvando vidas humanas, demostrándole al mundo la solidaridad y el humanismo que caracteriza a los cubanos, aún en las circunstancias más difíciles y traumáticas como en este caso.
Sin embargo, por las pantallas del televisor no se ha visto ni un sólo médico ni enfermero estadounidense prestando ayuda humanitaria. Sí, lo que se advirtió, fueron helicópteros y tropas norteamericanas deambulando por la zona, vigilando, observando, vaya a saber qué cosa.
Resulta necesario en esta oportunidad ejercitar la memoria para conocer mejor a éstos ¨paladines¨ de la justicia y la democracia.
En principio, Estados Unidos carece de moral en materia de Derechos Humanos, es el colmo de la hipocresía. En el imperio más poderoso del mundo muere un niño cada tres horas; en la base naval de Guantánamo se practica la tortura y el abuso sexual a los prisioneros; récord de ciudadanos sin techo en la ciudad de Nueva York; aumenta el índice de desempleo en toda la Unión y el sistema carcelario es inhumano; siete bases norteamericanas instaladas recientemente en Colombia, han puesto en peligro la estabilidad democrática en la región.
Seguimos retrociendo en la historia: En lo que respecta concretamente a Cuba, el imperio norteamericano es responsable, entre tantos hechos abominables, del criminal sabotaje contra el buque francés ¨La Coubre¨, que dejó un saldo de 101 muertos, entre ellos 6 marinos franceses, la invasión mercenaria por Playa Girón, derrotada en menos de 72 horas, la Operación ¨Mangosta¨ de la CIA, la voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados en 1976 donde perecieron 73 personas – 57 cubanos, 11 guyaneses y 5 coreanos -, la introducción de una epidemia de dengue hemorrágico en 1981 que afectó a 344.203 ciudadanos y causó la muerte a 158 personas, 101 niños entre ellos, y más de 600 atentados organizados contra Fidel.
La década del 90 fue particularmente intensa en la cantidad de actos violentos contra Cuba. Tiroteos contra hoteles en Varadero y Cayo Coco, una ola de explosiones en cinco hoteles de la ciudad de La Habana en 1997, infiltraciones de elementos fuertemente armados procedentes de la Florida para colocar artefactos explosivos en conocidos y concurridos centros turísticos como el internacionalmente famoso cabaret Tropicana – el más reciente de esos grupos fue capturado en abril del 2001 – y la amenaza incluso de volar aviones que desde América Latina transportan turistas hacia Cuba, han formado parte de los métodos terroristas empleados en el último decenio.
Los terroristas internacionales más peligrosos, como es el caso de Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, autores intelectuales del crimen de Barbados, entre otros hechos de violencia, están protegidos por la ¨justicia¨ norteamericana y pasean tranquilamente por las calles de Miami.
Por último, cabe recordar la complicidad de las distintas administraciones norteamericanas en los golpes militares en Latinoamérica, de  las últimas décadas, que provocaron la tortura, desaparición y asesinato de miles de personas.
Pocas naciones han sufrido tanto como Cuba los golpes del terrorismo. Pero también son pocas las que, como Cuba, han mantenido ante ese flagelo que amenaza a la supervivencia humana, una posición firme, de frente y sin doble rasero.
Los acontecimientos internacionales están demostrando que la única diferencia que existe entre Barak Obama y su antecesor George W. Bush, es el color de la piel. !Qué lástima!.
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