ARGENTINA: Homenaje a Enrique Oliva, 1923-2010


Este homenaje fue propuesto a la Junta Departamental de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA por la agrupación universitaria La Mariátegui y aprobado por unanimidad.

Por La Mariátegui

Rebanadas de Realidad – Buenos Aires, 03/03/10.- Hay hombres que hacen historia. Hay hombres que luego la escriben. Muy pocos son aquellos que hacen de ambas posibilidades una profesa obligación. Ayer partió rumbo al comando celestial con los grandes del Pueblo y de la Patria, quien fue para nosotros un gran argentino, Enrique Oliva. Luchador incansable, guerrillero revolucionario, académico destacado, periodista censurado. Un hombre que protagonizó la historia argentina y que dejó testimonio escrito de los problemas de su época, no con la común intención autobiográfica o autocomplaciente sino con la firme esperanza de que las juventudes sepan hacer de su legado convicciones templadas en el camino hacia la liberación nacional.

Doctorado en Ciencias Políticas, Don Enrique se desempeñó como docente y Secretario General en la Universidad Nacional de Cuyo, fue miembro fundador del Conicet y de la Universidad Nacional de Neuquén, hoy Comahue, de la que también fuera su primer Rector.

Enrique Oliva fue proscripto políticamente luego del golpe de 1955 como tantos otros por la Revolución Fusiladora. En 1956 se exilia en Venezuela, donde establece íntimo contacto con el líder popular, Juan Domingo Perón. Vuelto al país continuó con su militancia política, participando activamente del Movimiento Peronista de Liberación-Ejército de Liberación Nacional, también llamado "Uturuncos"; fue apresado en 1960 junto a su compañero el gallego Mena. El Consejo de Guerra que los condenó a seis años y medio de prisión les sindicó los siguientes delitos: "intimidación pública", "promotores de conspiración para la rebelión", siendo ellos los "cabecillas e inspiradores de la guerrilla". Las mismas razones son las nuestras, entre otras varias, para evocarlo y hacerle este humilde homenaje.

Purgó cuatro años de prisión hasta ser amnistiado por el gobierno de A. Illia.

Compartiendo causa y prisión junto a John William Cooke, Oliva fue ícono de la Resistencia. Consciente del trabajo cínico y premeditado de quienes tradicionalmente no han cesado la lamentable cruzada por privar al Pueblo de su propiedad sobre la historia nacional de la que siempre es protagonista, dio vida a la Agrupación de la Resistencia Peronista con el objeto de rescatar de la más oscura penumbra a la que muchos querían destinar a aquel período de nuestra historia. En esos años funda y dirige el periódico "El grasita".

Esta última tarea, entendemos, será fecunda. En este sentido hacemos nuestra una de sus últimas causas por la cual pedía que se establezca un Archivo Nacional de la Memoria desde 1955.

Quizá uno de sus mayores orgullos era haber sido parte de la generación del ’55. Enrique recuerda en unos de sus escritos más recientes: "Ante el golpe de 1955, en la Villa Manuelita de Rosario de Santa Fe se exhibía una desafiante y orgullosa leyenda garabateada en un pedazo de sábana, diciendo: -Cuatro gobiernos extranjeros han reconocido a la junta militar. Villa Manuelita no. Una prueba de digna y creativa combatividad popular." De eso fue parte Don Oliva. De la lucha cotidiana y popular de los hombres contra los gigantes que dominaron ignominiosamente al país mediante dictaduras y gobiernos ilegales.

En 1976 retoma el exilio, esta vez en París, luego de sufrir el secuestro de dos de sus hijos. En la ciudad luz y con el seudónimo de François Lepot se desempeña como corresponsal en Europa del diario Clarín. Años aquellos en los que templa una relación estrecha con otro grande, el historiador de mérito Don José María Rosa. Desde allí relató la Guerra de Malvinas, transformando sin querer a sus artículos en lectura obligada para aquellos que buscan tratar la cuestión bélica. En 1986 fue el primer periodista argentino en pisar el suelo patrio de Malvinas.

Fue miembro de la Academia Nacional de Periodismo.

Entre las obras más relevantes del maestro Enrique Oliva, caben destacarse "Política y Negocios", "Política Universitaria", "La guerra revolucionaria en los Estados Unidos", "De Ghandi a Goa", "En el Golfo", "Malvinas: el colonialismo de las multinacionales", "Desde Londres", "El rey de Araucania y Patagonia" y "Vida cotidiana".

En el trabajo incansable que tenemos por delante los historiadores de bien, el recuerdo de una figura como Don Enrique Oliva no puede ser omitido, más aún cuando se trata de un hombre con las características mencionadas. No recordarlo, en esta perspectiva, es ser funcional a aquellos que pretenden que el olvido sea el correlato último, la función final, sobre las historias de los hombres de permanente y honrado compromiso.

Vaya pues entonces el reconocimiento de esta Junta Departamental de la carrera de Historia de la Universidad de Buenos Aires, al respetable recuerdo del Dr. Enrique Oliva.

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