PERU: CACERIA DE BRUJAS, GRITAN: ¡HORROR! UN TERRORISTA ACOMPAÑA A HUMALA


Se trata de "cuestionable junta" con César Zelada

Escribe: Dante Castro

Tiempo de circo y de payasos. La campaña electoral seguirá repitiendo los lugares comunes de la decadente democracia burguesa, al estilo de gran circo romano, de remate mercantil y de talk show. Para quienes crean que todavía eligen a alguien, deberían saberlo: esto ya no es política, es simplemente la carrera del dinero. El termómetro político quedó atrás para ser reemplazado por la calculadora financiera. Cada sujeto que quiera integrar listas electorales tendrá que aparecer con sus financistas, sus fondos y sus beneficiarios; el pobre con carisma no es candidato; el portador de ideologías no es candidato; el que proyecta real imagen de honestidad, no es candidato. Los pobres acompañan a los candidatos, se empujan a codazos con otros pobres disputándose un lugarcito para aparecer en la foto, con el candidato; los pobres cargan banderolas, reparten volantes y pegan afiches; los pobres gritan vivas a todo pulmón y después del periodo electoral desaparecen de escena si su candidato perdió o hacen cola en la oficina del ganador por un puestito de trabajo. Todo funciona bien si hay esperanzas, porque, como escribió Manuel Scorza en Redoble por Rancas, la esperanza es el alimento de los cojudos.

Esta vez la campaña para descalificar a Ollanta Humala agarró a uno de esos pobres que jamás tendrán una curul, así griten por Ollanta, así se abran a codazos un espacio ante cámaras y así se declaren fervientes ciudadanos bolivarianos: se trata de César Zelada, más conocido como militante trotskista, quien con las mejores intenciones pensó labrarse un camino primero en el bolivarianismo de Chávez y luego -casi de inmediato- en el nacionalismo ollantista.

Zelada, en los primeros años del presente siglo, se prestigiaba de haber estado detenido injustamente en Bolivia acusado de posesión de explosivos. Por lo que conozco, nunca le llegaron a probar absolutamente nada que lo retuviera en las mazmorras bolivianas, pero él insistía en hacerse de una carrera política a partir de esa detención. Luego se le dio por viajar y estar en cuanto evento internacional adonde se cuestionase al capitalismo salvaje. Pero viajar ahora se ha convertido en un delito y hasta te inventan viajes que no has hecho y congresos donde uno nunca estuvo; lo cuento por mi larga experiencia de acusaciones gratuitas que ni siquiera pueden corroborarse con mi record migratorio.

Sostengo que César Zelada, como su contemporáneo Guillermo Bermejo (caso Todas las Voces), no puede ser víctima de su record migratorio ni de la cantidad de sellos en su pasaporte.  El diario Perú 21 hoy lo denuncia como "presunto terrorista" en la siguiente nota: http://peru21. pe/noticia/ 460617/presunto- terrorista- acompana- humala

Suponemos qué vendrá después. Una cacería de brujas, un gran sicosocial con la detención arbitraria de Zelada y algunos amigos suyos, notas periodísticas y titulares que aterrorizan a la población de incautos que tienen esperanzas o algo más cojudo aún: tienen fe en este sistema "democrático" en donde todas las cartas ya están echadas y no hay nada por esperar.

César Zelada tiene derecho a demandar a Perú 21 por difamación. Esperamos que lo haga por el bien de todos y que no sea tan ingenuo de acopiar calumnias en su contra, como la de Bolivia,  como si fuese parte de su carrera política. No son méritos que ocupen buen lugar en el curriculum de alguien con ambiciones políticas. Más bien, un triunfo en los tribunales contra sus difamadores de la prensa burguesa le haría un primer peldaño en esa carrera.

¿Y Ollanta?… Bueno, ya sabemos… Su partido no está a la cabeza de ninguna de las luchas populares que hoy estremecen al gobierno. Su partido promete más Torres Caro o más Espinozas, tránsfugas y oportunistas que se suman por tener dinero para sus campañas personales.  Ollanta no es líder, no es un luchador social, sino simplemente un candidato nacionalista que promete no nacionalizar nada. Sus rivales tratarán de comprobar cuentas negras o hacer suponer presuntas vinculaciones perjudiciales. Se habría comprobado, se sabría, se diría que tendría, etc., etc. Lo peor es que Ollanta cae en el juego y desactiva cualquier relación con la izquierda por complacer a sus enemigos. Que no tenga relación con Patria Roja, que no se vincule a Patria Libre, que no se reúna con Diez Canseco, que no viaje a Venezuela ni a Cuba, etc. La izquierda tradicional, cada día más achacosa y con los mismos líderes de hace treinta años, seguirá detrás de Ollanta procurándose un lugarcito aunque sea, pues… Ya hemos dicho líneas arriba lo que significan fe y esperanza en el lenguaje de Manuel Scorza. No agregamos más.

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