EEUU-MEXICO: Washington quiere que el mundo lo saque de la crisis


12 de junio de 2010, 01:02Por Frida Modak (Prensa Latina*)
México, (PL) En la ceremonia de graduación de cadetes de la academia militar de West Point, el 22 de mayo último, el presidente estadounidense dio a conocer las características del nuevo orden mundial que su país buscará imponer.
  En realidad no es muy nuevo, se trata más bien de recuperar el rol hegemónico que los estadounidenses han perdido en los últimos años, lo que debe ser una campanada de alerta para todos los que, en forma paralela, han afianzado su independencia, su libertad y su democracia, desarrollándose política, económica, cultural y socialmente.
En una definición sintética, se podría decir que lo que Barack Obama expuso es un plan al que el resto del mundo debe contribuir, porque, según dijo, "las cargas de este siglo no pueden recaer sólo en nuestros soldados, no pueden recaer sólo sobre los hombros de los estadounidenses".
Cada país tiene sus propias cargas y la obligación de asumirlas, pero si crea otras adicionales, declara guerras, invade territorios ajenos, interviene en asuntos internos de otras naciones y busca apoderarse de riquezas que no le pertenecen, no puede pretender que otros le lleven esa carga.
Estos anuncios del propósito de reconstruir el poderío de Estados Unidos no son un discurso más, son parte de un proyecto elaborado por el estamento militar, al que están sujetos los gobiernos de ese país.
Si se comparan los dichos de Obama durante su campaña electoral con los actuales e incluso con sus intervenciones de los primeros meses como presidente, se verán las diferencias.
Y esto no es nuevo, hace varias décadas que el Pentágono es el que fija el rumbo.
Fundar el "poder americano"
Después de los planteamientos de rigor en estos casos, Obama señaló en West Point que lo nuevo debía ser "la fundación del poder americano", porque ninguna nación cuya vitalidad económica está disminuida mantiene la supremacía militar y política. Junto con eso dijo que su país debe renovar "compromisos" para apoyar, por ejemplo, la agricultura afgana o a los africanos para que produzcan sus alimentos.
Pero, expuso también, Estados Unidos necesita que sus agencias de inteligencia trabajen con sus contrapartes de otros lugares para desbaratar los complots que van desde las montañas de Paquistán a las calles de las ciudades estadounidenses, por eso se requiere reforzar las leyes que fortalezcan los sistemas judiciales en otras naciones para que así el país del norte esté protegido.
Como estas y otras necesidades no las pueden afrontar ellos solos, necesitan alianzas como las de la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Fría.
Así se llega a plantear que lo que Estados Unidos busca es un orden mundial que resuelva los desafíos actuales, que son controlar el extremismo y la insurgencia, frenar el acceso a armas nucleares, combatir el cambio climático, sostener el crecimiento global, ayudar a los países a auto alimentarse y cuidar su salud y prevenir conflictos.
Parecería incuestionable, si no fuera porque el origen de la mayoría de estos problemas que ahora afectan también a Estados Unidos está en las políticas desarrolladas por ellos mismos y lo que en definitiva quiere Washington es que el resto del mundo lo saque de la crisis.
Por eso el discurso de Obama buscó dejar la impresión de que su país se proponía ir en auxilio de los demás y, por lo mismo, tenía que encabezar el nuevo orden mundial. Lo que no explicó es por qué se necesitaría una tercera guerra mundial para respaldar la guerra estadounidense por el petróleo.
En este discurso, más para la exportación que para los cadetes, hubo muchas menciones a los amigos y a los aliados y promesas de ser la voz de los silenciados, de abrir espacios a la discusión de ideas perseguidas y de respaldar la democracia donde haya sido conculcada, como si la historia reciente y los hechos actuales se borraran con palabras.
Este discurso se considera un anticipo de un documento que el gobierno de Obama debe presentar al Congreso en los próximos días informando de su estrategia de seguridad nacional, lo que se requiere a todos los presidentes.
Detallitos
Mientras Obama buscaba justificar las guerras, el panorama internacional mostraba otra realidad.
Trascendió que mientras el Departamento de Estado busca aumentar las sanciones contra Irán, a pretexto de que ese país intenta fabricar armas nucleares, fuerzas especiales estadounidenses ya fueron autorizadas para efectuar misiones de espionaje en ese país, a fin de ir creando las condiciones que permitan dar un golpe militar en esa nación.
Esos comandos ingresarán a territorio iraní para ir estableciendo posibles blancos nucleares y hacer contactos con disidentes.
La noticia es del diario inglés The Times, que señala que la orden la dio el general Petreaus, que es el jefe de las operaciones de Estados Unidos en esa región. Una información similar se publicó en The New York Times.
En el contexto del discurso de Obama en West Point, eso estaría justificado.
En Panamá han reaparecido militares estadounidenses de uniforme por primera vez desde que Washington tuvo que retirar sus bases en cumplimiento de los Tratados Canaleros Torrijos-Carter.
Se están instalando 11 bases en distintos puntos de ese país, lo que se presenta como rehabilitación de construcciones ruinosas para destinar esos lugares al combate al narcotráfico.
Los trabajos son financiados con cinco millones de dólares entregados por Estados Unidos en el marco del Plan Mérida.
Mientras tanto, el Pentágono ultima los preparativos de su primer comando cibernético, que como cualquier otro responderá y ejecutará ataques y misiones secretas y adoptará medidas preventivas cuando el Presidente lo decida, por supuesto también realizará acciones ofensivas.
El general Keith Alexander es el designado para encabezar este Comando.
En Texas, hubo un cambio en los currículos de las escuelas que establece, entre otras cosas, que el imperialismo estadounidense no existe.
Se habla en la guía de estudios del expansionismo y los imperialistas son los otros países que hacen lo mismo.
En general, los cambios representan la reivindicación de un conservadurismo retrógrado de características similares al racismo que se está expresando en legislaciones como la de Arizona respecto a los emigrantes.
Nada de esto favorece la imagen que quiso proyectar Obama en West Point y tampoco responde a las expectativas que creó durante su campaña electoral.
Peor aún, en el plano interno su gestión gubernamental ha provocado reacciones que favorecen a los sectores ultraconservadores.
Lo grave es que la crisis económica europea tiende a revitalizar la economía estadounidense, lo que contribuiría a que ese país recuperara la hegemonía perdida.
(*) La autora es periodista chilena radicada en México y colaboradora de Prensa Latina
rr/fa/fm

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s