PERU: Retrógrados e inquisidores plantean eliminar derechos de presos políticos


Los Derechos de las personas, establecidos en una constitución, y dentro de un marco internacional de protección a esos derechos como son LA DECLARACION DE LOS DERECHOS HUMANOS de la ONU se pretenden constreñir y revisar en razón de intereses políticos en contra el pueblo peruano. Estos mismos derechos sancionados en justa lucha democrática se pretende negar y hasta, se genera opinión publica, por medios de prensa de derecha, Funcionarios dizque democráticos, y toda laya de azuzadores e inquisidores, no pueden entender que los derechos son para todos por igual, si no lo creen así están demostrando de que laya de individuos son: los que mataron a Cristo (1), los que quemaron a Giordano Bruno(2), los que torturaron y quemaron a Juana de Arco(3),  y los que encarcelaron a Nelson Mandela(4).

Pero miren como esta esta vorágine de sociedad en Perú: Congresista que se rasga las vestiduras, por que un medio pide un justo derecho.

Periodismo Macartista, se alarma por que jóvenes piden justos derechos de personas

¿CUAL ES EL VERDADERO INTERES DE IMPEDIR QUE SALGAN EN LIBERTAD LOS PRESOS POLITICOS Y DE QUE NO SE DEJE ESCUCHAR SU VERSION DE LOS ACONTESIMIENTOS DE LA GUERRA INTERNA DEL PERU?,

SE PRETENDE BOMBARDEAR CON MEDIOS DE OPINION PUBLICA Y DECLARACIONES DE INQUISIDORES, EL IMPEDIMENTO Y RESTRINCION DE DERECHOS FUNDAMENTALES, EN RAZON QUE TAMPOCO QUIEREN QUE EL PUEBLO TENGA EL DERECHO A ELEGIR SU CAMINO.

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(1) los que mataron a Cristo

La defensa de jesús estuvo a cargo de nicodemus, en este sentido, josé pallés, imputa a este miembro del sanedrín, un extenso alegato que es una extraordinaria pieza jurídico-literaria. En el se precisan, con elocuencia impresionante, las violaciones a la ley judía que se cometieron en el proceso a el maestro. Burgoa afirma que sin duda, se puede afirmar que la defensa de nicodemus, es una de las más célebres que registra la historia de la oratoria forense.

A continuación me permito transcribir algunos extractos del extenso discurso de nicodemus y que josé pallés en su obra “la pasión del redentor” describe y que refleja la apasionada y brillante defensa jurídica al maestro de galilea:

vengamos, pués, señores, al estudio detallado de la cuestión y veamos si el sanedrín ha procedido en la causa de jesús, conforme a lo que prescribe terminantemente la ley, conforme a lo que enseña la inveterata costumbre del pueblo y por último, conforme a lo que muchos de vosotros enseñáis en las escuelas de que sois maestros. Y como se trata de jueces que deben de conocer a fondo la ley y como me dirijo a hombres que son doctores en ella, resultará necesariamente que una falta tan ostentible y grande en tan grande número de jueces, sabios y maestros, no puede proceder ni de ignorancia, ni de olvido, ni de mala inteligencia, sino que el motivo debe buscarse  en otra causa que os ahorraré el disgusto de oírme repetir, si logro, pués, probar la falta contra la ley que os indico, no solo quedará probada indudablemente la inocencia de jesús, sino que yo me hallaré plenamente justificado de las inculpaciones que se me pudieran dirijir y libre del castigo severo a que, no siendo así, me haría justamente acreedor….”.

“…veamos, pues, si en la primera parte del procedimiento criminal usado en nuestro pueblo, se ha faltado o no, veámos si se ha dado á los debates de la causa de jesús de nazareth, la publicidad exigida, por la ley, para prevenir todo efecto de alucinación o de injusticia en los jueces y para que el pueblo se convenza por sí mismo de que se conduce a un criminal y no se entrega a un inocente á la muerte afrentósa del patíbulo. ….”.

“…la ley ordena terminantementeque se entienda en todas las causas, particularmente en las criminales, a la luz del día, prohibe que se haga con las puertas cerradas, y dá por nulas las sentencias de muerte que no se dicten en el cónclave gazith, a la sombra del santuario y con las imponentes y terribles formalidades prescritas para el caso…”.

“…ahora bien; ¿necesitaré preguntaros si esto se ha hecho en todo o en parte en la causa de jesús de nazareth? ¿necesitaré deciros que esta casa no es el cónclave, donde solo puede reunirse el tribunal para sentenciar, que estamos lejos de la venerada sombra del santuario; que nos hallamos a plena noche; que para complemento de ilegalidades las puertas de esta casa se hallan cerradas, y que faltando la luz del día, la sala gazith, el santuario, el pueblo y todos los  accesorios indispensables, no se puede dar a la sentencia el carácter exigido por la ley, no se puede promulgar con el terrible aparato que la ley ordena, no se pude dictar con las formalidades que de nosotros exige el altísimo?. …”.

“…si protestais de vuestro buen deseo, si me encareceis vuestro afán por hacer justicia, yo os contestaré que ante todo debeís procurar no parecer tan injustos y que si tanta es vuestra rectitud, si tan grande es vuestro amor a la justicia, debeís anular todo lo que se ha hecho, debeis a vuestras casas, presentaros al cónclave mañana y ahí empezar de nuevo la causa, si es que vuestra conciencia no os dice a gritos que jesús de nazareth es inocente, que jesús de nazareth debe ser, desde luego, puesto en libertad, después de darle una reparación igual a las ofensas que le habeis hecho. ….”.

“…el segundo punto que contribuye a formar parte del procedimiento en lo criminal entre los israelitas, consiste en la libertad absoluta y completa de defensa que se deba al acusado, veamos, pues si respecto a este punto habeis estado dentro de la ley más que el anterior en todo lo que concierne a la causa de jesús de nazareth. …”.

” … y os preguntaré desde luego, si la libertad absoluta y completa de defensa que la ley concede a los acusados, se ha dado a jesús de nazareth. A esa pregunta solo hay una constestación y la contestación que tiene no es, por cierto la que debería de tener; á esta pregunta únicamente puede contestarse diciendo que, lejos de permitir á jesús la mas absoluta libertad de defensa, háse procurado poner todos los obstáculos imaginables para impedir que un inocente, tenga ante el tribunal de israel quien tome su causa con el empeño con que se toman, por los defensores, las causas de los mas viles asesinos o ladrones. ..”

“…¿que significa, jueces de israel, que caifás, el gran pontífice haya conjurado por el santo nombre de dios a jesús de nazareth, para que contestara a una pregunta tan mal intencionada, tal ilegal como capciosa?, ¿no significa acaso el propósito firme y decidido de condenarle a muerte? ¿no significa que las deposiciones de los testigos acusadores han resultado del todo falsas y que con propósito deliberado, se busca el medio para el cual se le pudiera sentenciar á la última pena? ¿donde esta aquí, pues, la libertad de defensa, cuando el gran sacerdote se esfuerza en inutilizar las pruebas de la inocencia de jesús, que han resultado necesariamente de las interrogaciones de los testigos acusadores? Se establece así, contra jesús de nazareth una jurisprudencia particular, una jurisprudencia ilegal, una jurisprudencia que bien puede lamarse, jurisprudencia de la venganza…..”.

“…y eso no es todo aún, dejad que me haga cargo de otra ilegalidad de las que han acompañado el acto de caifás, ilegalidad, que si la vemos iniciada por el pontífice; no solo es del pontífice, sino que su responsabilidad cae también sobre vosotros en las mismas proporciones puesto que no solo lo habeis tolerado, sino que lo habeis prohijado, y haciendoos solidarios de ella con el regocijo del que no espera un buen resultado y lo obtiene impensadamente, lo habeis hecho servir de base para proferir el intempestivo, el ilegal, el injusto, ¡es reo de muerte!, sentencia precipitada, que descubriendo vuestros corazones, me autoriza a deciros que, ántes de empezar la causa, tenías ya dictada la sentencia, resultara lo que resultase de las indagaciones mentidas que abriérais para descubrir la verdad. …”.

“…como primera garantía ofrecida por la ley al acusado está la obligación de examinar a los acusadores delante del pueblo, y que las acusaciones y las defensas se den en público, a fin de que los jueces no osen postear la ley, y, al objeto deque juzgue el pueblo a los jueces, al acusado y a los testigos, …..¿donde está esta garantía contra las deposiciones falsas de los testigos, en la causa del justo, que tan audazmente ha sido calumniado aquí?….”.

“…termino ya… la inocencia de jesús se halla plenamente demostrada y las acusaciones que os he dirijido están evidentemente probadas; creo que he dado cumplimiento a la misión que he recibido en la tierra, y ya no me importa morir. ¡ojala que esto suceda antes que las manos de israel teñidas en la inocente sangre de su mesías!… “.

Pretendimos extractar algunas de las frases mas representativas del discurso de nicodemus ante el sanedrín, en la interpretación del escritor josé pallés. Quién a pesar de que pudo imprimirle una mayor trascendencia dramática, es indudable que en el que se reflejan de modo lacerante, la proclividad de este tribunal a condenar a jesús aún a costa de violar sus propios preceptos legales.

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(2) los que quemaron a Giordano Bruno

El 4 de febrero de 1599, la Congregación del Santo Oficio, reunida bajo la presidencia del Papa Clemente VIII, dispuso lo siguiente respecto de la causa de Bruno:
“Los padres teólogos -Bellarmino, padre general de la mencionada orden de los frailes predicadores, y el comisario- deberán inculcar a dicho fraile Giordano que sus proposiciones son heréticas y contrarias a la fe católica, y que ellas han sido declaradas tales no sólo ahora, sino que también fueron reprobadas y condenadas por los padres de la antigüedad, la Iglesia Católica y la Santa Sede apostólica. Si las rechaza como tales, quiere abjurar y se manifiesta dispuesto, que sea admitido para penitencia con las penas debidas. Si no, fijar el plazo de cuarenta días para el arrepentimiento, que se suele conceder a los herejes impenitentes y pertinaces. Que todo ello se haga del mejor modo posible y en la debida forma”.
Ante esta disyuntiva, Bruno optó por ser excomulgado y morir. Un interrogatorio siguió a otro, sin que Giordano se dejara arredrar, como puede juzgarse por las actas conservadas del “santo” tribunal. En una de ellas, fechada el 21 de octubre de 1599, se lee lo siguiente: “Fraile Giordano, hijo del finado Giovanni de Nola; sacerdote de la orden de los frailes predicadores y maestro en teología sagrada. Ha dicho que no debe ni quiere arrepentirse, no tiene nada de que pueda arrepentirse, no ve razón alguna para que se arrepintiera y no sabe de qué debe arrepentirse”.
El 20 de enero de 1600, el Tribunal de la Inquisición tomó la decisión definitiva sobre la causa de Bruno. Su fallo terminaba con las palabras siguientes: “El Papa Clemente VIII, nuestro Padre Santísimo, dispuso y ordenó llevar a cabo esta causa, observando lo que debe ser observado, pronunciar la sentencia y entregar a dicho fraile Giordano al poder secular”.
El 8 de febrero de 1600, el tribunal dio lectura a la sentencia en la Iglesia de Santa Inés, en presencia de Bruno acompañado de un verdugo. En la sentencia firmada por Roberto Bellarmino y otros cardenales inquisidores se exponían detalladamente las circunstancias del proceso. Su parte dispositiva decía:
“Decimos, pronunciamos, sentenciamos y te declaramos, fraile Giordano Bruno, ser hereje impenitente, pertinaz y obstinado, y por esto debes incurrir en todas las censuras eclesiásticas y penas de los santos cánones, leyes y constituciones tanto generales como particulares que se imponen a tales herejes manifiestos, impenitentes, pertinaces y obstinados; y como tal te degradamos en efecto, como ordenamos y mandamos, de todas las órdenes eclesiásticas mayores y menores en que hayas sido constituido conforme a las disposiciones de los santos cánones, y deberás ser apartado, como te apartamos de nuestro foro eclesiástico y de nuestra santa e inmaculada Iglesia, de cuya misericordia has demostrado ser indigno; y deberás ser entregado, y te entregamos al tribunal secular, a la Corte de Mons. Gobernador de Roma, aquí presente para castigarte con la pena debida, pero rogándole al mismo tiempo eficazmente que digne mitigar el rigor de las leyes concernientes a la pena de tu persona, que esté exenta del peligro de muerte o de mutilación de miembros.
“Además condenamos, reprobamos y prohibimos todos los libros y escritos tuyos arriba mencionados y otros, como heréticos, erróneos y rebosantes de muchas herejías y errores, ordenando que en adelante todos los que se encuentran ahora o se encuentren en el futuro en manos del Santo Oficio sean deshechos y quemados públicamente en la Plaza de San Pedro, delante de la escalera, y como tales sean puestos en el Indice de los libros prohibidos, y hágase como ordenamos.
“Así decimos, pronunciamos, sentenciamos, declaramos, degradamos, mandamos y ordenamos, excomulgamos, entregamos y rezamos, procediendo en esto y en lo demás de un modo incomparable menos duro que de rigor podemos y debemos.
“Lo pronunciamos nosotros, cardenales inquisidores generales firmantes…”.
Luego se procedió a la ceremonia de maldición del condenado. En el altar, Giordano fue obligado a tomar en sus manos algunos objetos sagrados que se emplean generalmente durante el servicio religioso, como si se aprestase a efectuar una solemnidad. Luego le hicieron prosternarse ante el obispo, y éste pronunció la fórmula tradicional: “Por el poder de Dios todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo, y por el de nuestra dignidad, te quitamos el hábito de sacerdote, te degradamos, excomulgamos y expulsamos de toda orden clerical y te privamos de todos títulos”.
Acto seguido, el obispo cortó con el instrumento apropiado la piel de los dedos pulgar e índice de ambas manos de Giordano, para borrar toda huella de la unción que había recibido al dársele órdenes. Después de ello arrancó al condenado el hábito sacerdotal y, por último, quitó las huellas de la tonsura, pronunciando las fórmulas obligatorias para la ceremonia de la degradación.
El filósofo fue ejecutado en la Plaza de Flores de Roma, el 17 de febrero de 1600. Los verdugos llevaron a Bruno, con la mordaza en la boca, al lugar de ejecución, le sujetaron con una cadena de hierro al poste clavado en el centro del quemadero y le ciñeron con una cuerda húmeda, que bajo la acción del fuego se contraía, cortando la piel. Sus últimas palabras fueron: “Muero como mártir por mi propia voluntad”.
Todas las obras de Bruno pasaron al Indice de libros prohibidos y figuraron incluso en la última edición del mismo, la de 1948.
En el juicio a Giordano Bruno la Iglesia Católica no se interesaba tanto en la represión física de ese gran filósofo y humanista como la espiritual; anhelaban más que nada su suicidio espiritual y esperaron conseguirlo haciendo que se condenara a sí mismo, se arrepintiera, abjurara de sus ideas y se reconciliara con la Iglesia, es decir, se sometiera a la Santa Sede. El logro de ese objetivo equivaldría a una victoria sobre todos los humanistas y los filósofos que criticaron la Iglesia y la religión, pues Bruno fue considerado por ellos, con plena razón, como uno de sus jefes ideológicos más inteligentes y audaces. La Iglesia no logró su objetivo.

(3)los que torturaron y quemaron a Juana de Arco

El proceso de Juana fue evidentemente político, destinado a destruir la legitimidad de Carlos VII. Los ingleses formaban parte del Tribunal y con ellos diversos miembros de la Universidad de Paris, que era borgoñona y hostil a Carlos VII. Los interrogatorios conducían a la acusación de insumisión y a la declaración de sospechosa de un delito contra la fe. La abjuración de la doncella no produciría efectos; era necesario que la sentencia definitiva la condujera a la muerte. Las investigaciones fueron  destrozando los argumentos. Juana de Arco estaba de antemano condenada.
La rehabilitación que 20 años más tarde se realizó fue abierta con el consentimiento de la Santa Sede. Los fiscales presentaron al tribunal diversos documentos, acordándose la incompetencia de los jueces, la severidad, la incomodidad de la prisión, la recusación del juez, la falsa composición de los artículos, el examen de la revocación y de la abjuración, la pretendida reincidencia, los difíciles interrogatorios.
El proceso de condena fue falseado por las intenciones de los ingleses de acabar con Juana de cualquier  manera. No se empleó la tortura física, pero sí se utilizaron todos los medios posibles para minar la confianza y fuerza de Juana de Arco y se utilizaron, además del suplicio, toda una serie de elementos de presión: derivación
de los sacramentos, celdas estrechas, soledad, comida en mal estado, presiones de los guardianes, falsas voces, falsos amigos, abandono, argucias.
Juana no era una bruja ni moría por practicar la magia o la hechicería.
Juana era un personaje incómodo para la invasión inglesa de Francia. Con la apariencia de juicio y la pesada maquinaria jurídica del clero, Juana de Arco debía ser
una víctima de las ambiciones políticas de los Estados europeos. Una vez más, la Iglesia rectificaría. 500 años después el 11 de abril de 1909 se beatifica a Juana y el
16 de mayo de 1920 se la canoniza como Santa Juana de Arco.

(4)los que encarcelaron a Nelson Mandela

Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades.
Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.

Con estas palabras, Nelson Mandela terminó su alegato ante la justicia en 1961. Había sido arrestado junto a otros líderes del movimiento de resistencia contra el apartheid y, acusado de alta traición, enfrentaba la pena de muerte.
El juicio fue seguido con atención a nivel internacional. Naciones Unidas había impuesto sanciones contra Sudáfrica y la lucha de resistencia crecía. Mandela desafió abiertamente a la corte. Según el entonces abogado de Mandela, Gerald Joffe, el coraje y la confianza del lider sudafricano eran inmensos.
“Nosotros le dijimos, estás desafiando directamente al tribunal a condenarte a muerte. Le urgimos que cambiara el texto de su alegato. El se negó a hacerlo. Así que al final de su alegato a la corte, de cinco horas, llegó al último párrafo, que terminó con las palabras ‘es un ideal por el que estoy dispuesto a morir’. Cuando acabó de pronunciarlas se quitó los lentes y mirando al juez a los ojos, repitió esa frase. Luego se sentó calmadamente y hubo un silencio intenso en la sala. Durante un minuto, no se escuchó un único sonido en aquella corte. Fue entonces cuando algunas mujeres en los palcos reservados al público se echaron a llorar”.
Al cabo del juicio, Mandela fue condenado a prisión de por vida y enviado a la cárcel de alta seguridad de Robben Island, una pequeña isla rocosa castigada por el viento, a unos 15 kms del extremo sur del continente africano. Permaneció en prisión los siguientes 27 años.

“Mi padre les envía el siguiente mensaje: ‘Yo no puedo y no quiero llegar a ningún compromiso con el gobierno, mientras ni yo ni ustedes, el pueblo, vivamos en libertad. La libertad de ustedes y la mia no pueden separarse'”

En febrero de 1985, Zinzi Mandela desafió abiertamente la ley leyendo una carta enviada por su padre desde la cárcel, ante una eufórica multitud en un estadio de Soweto. El gobierno había ofrecido liberar a Mandela bajo ciertas condiciones, pero este se negó. Para entonces, Mandela llevaba 22 años en prisión y su fama crecía. Cada vez más se transformaba en una espina incómoda para el gobierno sudafricano.
El entonces presidente Pik W. Botha había iniciado conversaciones secretas con Mandela, en las que ofreció liberarlo a cambio de que renunciara públicamente al uso de la violencia. En la carta leida por su hija Zinzi, Mandela dejó en claro que no aceptaría el privilegio de la libertad mientras no se debatieran mayores derechos para la población negra en general.
Rechazar la oferta de Botha le costó a Mandela otros cinco largos años de cárcel, durante los cuales la presión para el gobierno sudafricano siguió en aumento. Decenas de miles de personas se dieron cita en el estadio de Wembley en Londres en 1988, para celebrar el cumpleaños número 70 del líder sudafricano, en un concierto que fue transmitido en vivo por radio y televisión a millones de personas en todo el mundo.
“Te saludamos Nelson Mandela. Y queremos verte a ti y a los otros prisioneros políticos en libertad”, dijo el cantante Harry Belafonte a la multitud en Wembley.

Lucha Armada

El gobierno declaró un estado de emergencia y prohibió al CNA, cuyos líderes habían quemado públicamente sus pases. Mandela, que había predicado durante dos décadas la resistencia no violenta, pasó a la clandestinidad y aceptó la tarea de organizar un ala armada del partido.
Se transformó así en comandante en jefe del grupo Umkwontowe Siswe, Lanza de la Nación. El líder del CNA era ahora buscado por las autoridades como un “terrorista”. En 1961, el partido puso fin a la resistencia pacífica e inició una campaña de ataques con bomba. Mandela pasó 17 meses como un fugitivo, durante los cuales adoptó varias identidades, desde chofer a jardinero. Finalmente fue arrestado, al igual que casi todos los líderes del partido, y acusado junto a ellos de alta traición, un delito castigado con la pena de muerte.
Según uno de los acusados, Ahmed Katrada, “Mandela dijo que no deberíamos apelar si nos sentenciaban a muerte. Había decidido que el juicio fuera parte de nuestra lucha política. Y sentía que si apelábamos, seria un anticlimax. Todos nosotros aceptamos esta posición”.

Reconciliación

“Cuando salió de la cárcel y nos habló de reconciliación nosotros pensamos: Esto es una locura. No podemos reconciliarnos con criminales, que asesinaron a nuestros hijos, que mataron a prisioneros en las cárceles.
Entonces Mandela convocó a una reunión en la que nos dijo claramente: ‘Nuestro pueblo ha muerto innecesariamente. No queremos un baño de sangre. Porque la única sangre que correrá será la del hombre negro’. Fue entonces que entendimos que quería decir con reconciliación”

Albertina Sisulu, activista del Congreso Nacional Africano, no fue la única sorprendida por la visión de Mandela. Según el historiador Anthony Sampson, biógrafo de Mandela, “los blancos estaban aterrorizados de que una vez que saliera de la cárcel, Mandela llamara a la mayoría negra a marchar a Pretoria y a desmantelar por la fuerza el gobierno blanco. Pero a medida que comenzaron a tener contactos con él, se dieron cuenta de que era un ser humano increíble, abierto al diálogo, que básicamente les tendía una mano”.
Mandela siempre había dejado en claro que el enemigo era la supremacía blanca, no los blancos. En un gesto que volvió a sorprender a los sudafricanos, Mandela decidió organizar un encuentro y físicamente tender una mano a Betsie Verwoerd, la viuda de Hendrik Verwoerd, el arquitecto del apartheid.
El propio ex presidente Pik W. Botha, uno de los responsables del largo encarcelamiento de Mandela, se dio cuenta de que este representaba la única esperanza de una transición pacífica.
Según recuerda Botha: “Mi primer encuentro con Mandela en libertad fue impresionante y nunca olvidaré sus palabras. En ellas no había amargura o sed de venganza, ni una sombra de odio. En ningún momento, durante su alocución, intentó explotar o mencionar el hecho de que había estado 27 años en la cárcel”.

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