Perú: la pesadilla ecuatoriana.


Cristian Leyton Salas

Hasta ayer, en Quito, estaban mas preocupados en la Elección presidencial colombiana que en su frontera sur.

Ecuador y Rafael Correa necesitaban “pacificar” su frontera con Perú, era necesario enfriarla en función  de lo caliente que se había puesto aquella que les une a Bogotá.  Por esta razón, poco y nada se ha ventilado en la prensa ecuatoriana la participación o no de Quito en la pretensión marítima peruana llevada a La Haya y que pone en riesgo la seguridad de la frontera sur, pero sobre todo, que pone en peligro la integridad territorial del mismísimo Golfo de Guayaquil ante un nuevo desconocimiento peruano de los Tratados de 1952 y 1954.

Según la visión peruana, la existencia de islas indicaría la naturaleza del tratado: Si existen islas aledañas al límite de dos países, según la Declaración de Santiago de 1952, el documento efectivamente tendría el valor de “Tratado de límites marítimos”, sino, entonces solo estaríamos frente a un “acuerdo pesquero”.  En el límite que termina la frontera terrestre entre Perú y Ecuador encontramos la isla Santa Clara (ecuatoriana) , por lo tanto estamos frente a un Tratado de Límites. Entre Chile y Perú no hay islas, por lo tanto, no hay tratado. Así de simple, según la postura de Torre Tagle. Para algunos contradictoria la postura peruana, para otros, simplemente poco seria, pero claramente funcional a la política interna limeña.

Hoy, La Haya ha invitado a Ecuador a hacerse parte de la demanda marítima y terrestre peruana. En función de ello, y a fin que Quito no intervenga directamente en la disputa, ratificando que los Tratados de 1952 y 1954 sí establecen fronteras internacionales, el mandatario Rafael Correa señaló que necesita un documento en el cual Perú y su Presidente establezcan que no existe ni existirá un cuestionamiento de la frontera con Ecuador. El mandatario Alan García, raudamente y en el mayor sigilo, redactó dicha carta y la hizo llegar a su homólogo ecuatoriano. Hoy se señala que dicha nota no tiene validez,  ya que no es un documento jurídico oficial, diplomáticamente no constituye un antecedente que zanje cualquier intento peruano futuro para que una vez “ganado algo” en la frontera sur, dirija sus miradas hacia la norte.

Ecuador ha puesto a Alan García y Torre Tagle ante un dilema de la mayor complejidad. Una situación que en la Teoría de los Juegos se llama “estrategia de ganar o ganar”. Ecuador no quiere dar un golpe histórico en su relación con uno de sus mayores aliados en el Cono Sur, como es Chile, tampoco necesita ni quiere retroceder en el tiempo y volver a militarizar su frontera sur con Perú. Entonces, que mejor que exigir a su nuevo colega peruano una “simple” ratificación escrita según la cual esos “acuerdos” sí son Tratados de límites y así dejarles tranquilos, garantizando que los límites marítimos están sellados y que, a perpetuidad, no serán puestos en cuestión, al menos por la vía jurídica. No obstante ello, podemos apreciar el daño que le ocasiona a la postura peruana ya que al establecer la validez limítrofe de dichos “acuerdos de pesca”,  Lima es indirectamente arrastrada a alinearse con la postura chilena. El sinsentido absoluto de la pretensión peruana.

Ecuador ha puesto en jaque mate a Perú. En la forma, no aparecen atisbos de una maquinación de Quito que afecte los avances de integración sin precedentes entre ambos Estados (sobre todo estos últimos meses), pero en el fondo, pone a Alan García entre la espada y la pared, y de paso toda la  fabricación del caso. Negarse a suscribir un documento de peso jurídico obligara a Ecuador a ir a La Haya, hacerlo, le saca el piso a su demanda.

Chile posee elementos de sobra para demostrar la validez de su postura. Recordemos tan solo una.  El Perú aduce la necesidad de establecer la “línea equidistante” para establecer los límites marítimos. Para ello quiere utilizar una disposición de la Convención del Mar (CONVEMAR) para exigir su aplicación, en específico, aquella que señala que “entre los miembros contratantes de la CONVEMAR”  y cuando no hay acuerdo en temas limítrofes, se debe optar por la “línea bisectriz” para zanjar una disputa. El problema para Perú es que ellos no han suscrito esta convención, no forman parte de ella,  por lo que difícilmente pueden usarla en su favor.

Hoy, en Torre Tagle y en Lima, no solo las presidenciales le quitan el sueño a su clase política. La pesadilla ecuatoriana los atormenta.

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3 comentarios en “Perú: la pesadilla ecuatoriana.

  1. A Ecuador también demandémoslo ante la Haya, que tanto miedo reclamar lo justo y decir que 1 islita deshabitada como la Isla del Muerto o Santa Clara, que no alberga actividad humana ni económica, pueda quitarle espacio y proyección marítima equidistante a la costa peruana de los departamentos de Tumbes y norte de Piura y ciudades peruanas del sur de nuestro Golfo de Guayaquil Peruano como Zarumilla, Tumbes, Puerto Pizarro, Caleta Cruz, Mancora, Los Órganos hasta Cabo Blanco y otras aun hasta punta Pariñas como Lobitos, Talara y Negritos…demandémoslo por la equidistancia, ya que esta visto a millas que Ecuador no se va mantener neutral.además la isla Santa Clara nunca albergo población humana por eso debe ser considerada solo parte del perfil costero ecuatoriano y aplicar la equidistancia.

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  2. PERUISLASGALAPAGOS-ECUADORIOAMAZONAS
    Plantearle un Global Limite Marítimo a Ecuador es considerando 2 AREAS MARITIMAS: La primera; UN AREA MARITIMA BINACIONAL PARALELA-EQUIDISTANTE, AL SUR DE BOCA DE CAPONES HASTA LA ALTURA DE LOS CONFINES DE LA ULTIMA DE LAS 200 MILLAS DE LAS ISLAS GALAPAGOS. La segunda; UN AREA EQUIDISTANTE-PARALELA BINACIONAL AL NORTE DE BOCA DE CAPONES HASTA LA ALTURA DE LAS 200 MILLAS MARITIMAS DESDE LOS BORDES EXTERNOS DEL GOLFO DE GUAYAQUIL PERUANO (TUMBES Y CABO BLANCO). Así como Perú le ha otorgado a Ecuador facilidades de soporte logístico para navegación comercial por el Amazonas con 2 muelles en Saramiriza y Pebas, Ecuador debe corresponder con facilidades de soporte logístico para labores de pesca en altamar al sur de las Galápagos con 2 muelles, en isla Española e isla Floreana a 725 millas nauticas de la costa continental. Además del compromiso de responsabilidad ante la CONVEMAR de proteger el espacio marítimo ecológico asignada a ambos países que de por si seria amplísima y conveniente para Ecuador y Perú, pues se ampliarían nuestros mares, mucho que ganar y prácticamente nada que perder. Ya tenemos el Parque Binacional en Tiwinza… porque no tener AREAS MARITIMAS BINACIONALES, la utilización de sus recursos seria coordinada para fomentar la verdadera integración.
    Estas “AREAS MARITIMAS BINACIONALES” tendrían 2 actividades económicas predominantes:
    1. La Oceanomineria (actividad permanente en el espacio submarino).
    2. La Pesca (actividad temporal en el espacio de superficie marina).
    En estas 2 “AREAS MARITIMAS BINACIONALES ECUATORIANAS-PERUANAS” se coordinaría equitativamente el rol de explotación económica alternativa y preservación marítima competente a ambos Estados en coordinación con la CONVEMAR.

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  3. Perú debe aprovechar y publicar ante la O.N.U. su Carta Náutica Sector Norte prolongando el limite paralelo desde Boca de Capones hasta la altura de la ultima milla de las islas Galápagos a 750 millas de la costa.
    Así como Ecuador nos recorta por la línea paralela la proyección marítima en el Golfo de Guayaquil peruano de Tumbes y Piura hasta Cabo Blanco en 15.000 km2, el Perú debe prolongar su línea paralela hasta la altura de la última milla de las islas Galápagos recortándoles 60,000 km2 y negociar dichas áreas.

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