PERU: Ahora espías rusos en Nueva York – Democracia vigilada


de Raúl Wiener

La denuncia contra la periodista peruano-estadounidense Vicky Peláez, su esposo y otras nueve personas acusadas de haber inventado una red de espionaje al servicio de la Federación Rusa, es sorprendente en más de un sentido:
1. Porque no se comprende de qué manera periodistas críticos visibles del gobierno de Washington, podían tener acceso a información secreta de valor para otra potencia;

2. Porque en el estado actual de las relaciones EEUU-Rusia, muchas de las críticas de Peláez a la política internacional gringa, implicaban también cuestionamientos a las ambigüedades y contradicciones de la posición rusa;

3. Porque lo que es evidente era la simpatía de la periodista con algunos de los gobernantes latinoamericanos de izquierda, lo que hace sospechar que la intención es armar una acusación en triángulo ante los acercamientos entre Moscú, Caracas y La Paz.

4. Porque la denuncia ocurre apenas unos días después de la visita del presidente ruso a Estados Unidos, que anunciaba un clima de aproximación entre los dos países, lo que podría ser interpretado como que los servicios secretos han querido sabotear este diálogo y generar un conflicto internacional.

5. Porque a raíz de los acontecimientos del 11 de septiembre, existen actividades de seguimiento a ciudadanos de los Estados Unidos a lo largo del mundo y acusaciones de vinculaciones terroristas y con potencias extranjeras, acusaciones arbitrarias que se fundamentan en pruebas que no se muestran, como en el actual caso.

Vicky Peláez es una periodista reconocida por su valentía y su convicción principista. Para quienes la conocen es muy difícil de creer la acusación del gobierno de Estados Unidos, que tiene visos de censura de prensa, persecución de ideas y provocación internacional. Estaremos atentos a lo que suceda.
30.06.10
www.rwiener.blogspot.com

Democracia vigilada

de Raúl Wiener

Pocos han caído en la cuenta que en el caso de los “espías rusos”, la historia que cuentan los servicios secretos de Estados Unidos es la de un seguimiento de diez años, que comienza aún antes de las leyes del 11 de septiembre, y en la que no se explica porqué se sospechó de determinadas personas y se les aplicó sistemas de control de información que si ocurrieran en otros países serían materia de un gigantesco escándalo internacional.
Tal como se da cuenta de los hechos, en el año 2000 se empezó una investigación, cuyos rasgos más notables eran la grabación día y noche de las conversaciones en el hogar de los sospechosos, la intercepción de sus comunicaciones y la vigilancia sobre sus actividades en países extranjeros. Todo esto sin que se acredite un motivo previo, para someter a las personas a tan invasivo y humillante trato.
Es de este tenaz chequeo de diez años (¡) que surgen algunas supuestas razones de la analista del FBI para creer, “en base a su experiencia”, que algunos ruidos en el hogar, podrían provenir de “comunicaciones con una central en Moscú”; que alguna conversación sobre las dudas para entregar algo que no iba a dejar satisfecho al que lo esperaba era evidencia de tráfico de información; que un sobre entregado a la mano era dinero; etc.
La pregunta que cualquiera podría hacerse es si en diez años de conversaciones en su domicilio con su pareja, no van a producir un montón de frases y ruidos raros que un agente del recontraespionaje podría interpretar como le de la gana. El punto es porqué escogieron a Peláez y a su marido para someterlos a este tratamiento: si fue porque el uruguayo tenía cara de ruso, o porque la peruana escribía contra el presidente Bush, lo que normalmente no hace ningún espía… pero, en fin.
Varios periodistas peruanos han insistido en que el informe del FBI no menciona tendencia ideológica ni la actividad de periodista de Vicky Peláez, admitiendo que se hace para no violar la ley, lo que convertiría el caso en una persecución ideológica. Pero justamente por ello es que se puede concluir en lo perverso que puede ser todo esto, ya que en la realidad sí se ha perseguido a una periodistas de oposición al gobierno hasta llegar a silenciarla y sí se ha hecho una asociación (casi una amalgama) entre la Rusia capitalista y mafiosa actual, (nacida bajo el aliento de de Estados Unidos) y el periodismo izquierdista.
La formalidad democrática que mantiene el Estado gringo, que es la misma que aplica a los cinco cubanos presos en Miami por haber infiltrado organizaciones que preparaban actos de violencia en su país, disfraza sus actuales rasgos brutalmente totalitarios. Pero, aquí que estamos discutiendo de BTR y la invasión de la privacidad que ha puesto en evidencia a varios corruptos, extraña que no nos escandalicemos sobre la posibilidad de estar viviendo en una casa sembrada de micrófonos o de estar siendo filmados por donde caminamos.
En el Perú, un diario reproduce el expediente del FBI sobre la “espía rusa”, sin ninguna reserva crítica y otro habla de la “periodista ultra”, asumiendo que criticar la política internacional del gobierno de Estados Unidos (Irak, Afganistán, Israel, Irán, Venezuela, Cuba, etc.) es “ultrismo”, porque lo cuerdo es dar siempre la razón al imperio. En eso están a la derecha del Washington Post y el New York Times que han puesto en duda la “investigación” del FBI.
1.06.10
www.rwiener.blogspot.com

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