PLAN CONDOR: Los archivos del horror no pueden ser olvidados


   Plan-CondorAL http://trayendoayeres.blogspot.com/2008/09/la-operacin-condor.htmlEl Coronel Gustavo Strossner, hijo del General Alfredo Strossner, quien tiranizó y corrompió al Paraguay entre 1954 y 1989, ha sido premiado por el Poder Judicial de este país, al declarar proscriptas las causas delictivas que lo convirtieron en un prófugo en los últimos 20 años, con residencia de lujo en Brasilia.

Hombre de inmensa fortuna malhabida, comprobada su participación en numerosos negociados con roscas mafiosas del narcotráfico, el auto tráfico y otros delitos, incluso algunos trampeando a su padre y a otros familiares cercanos, el hijo menor del tiranosaurio huyó de Paraguay en los primeros días de febrero de 1989, cuando su padre fue destronado por su consuegro el General Andrés Rodríguez.

Ese fue un golpe palaciego entre miembros del mismo clan gansteril que Estados Unidos utilizó para sacar del medio al octogenario militar, cuya presencia molestaba el lavado de cara que el imperio había ordenado en la región, tras dirigir la aplicación del siniestro Plan Cóndor, que terminó con la vida de unas 100 mil personas, mayoría luchadores sociales y demócratas de toda Sudamérica y otros orígenes.

La medida, que libera de delitos a una de las personas más repudiadas por el pueblo, sólo puede entenderse como una transacción financiera de alto vuelo, que testimonia el elevado grado de corrupción del Poder Judicial paraguayo y confirma que los grupos más reaccionarios del país, han recuperado poder político suficiente como para lanzarse a blanquear la historia y naturaleza del estronismo.

La decisión fue tomada por un Juez casi del anonimato, pero el silencio que le ha seguido por parte de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, confirma que la medida es producto de un acuerdo al nivel más alto de la casa de Astrea que ha tomado por sorpresa al grueso de las organizaciones defensoras de los derechos humanos, de los partidos progresistas y de otras instituciones con sensibilidad social.

El anuncio fue hecho este fin de semana, a menos de un mes de cumplirse el segundo aniversario de la asunción de Fernando Lugo a la Presidencia de la República.

Martín Almada. En 1992, Martín Almada, descubrió los Archivos del Terror, en el cual se demuestra que Paraguay, durante la dictadura de Stroessner, participó en la Operación Cóndor, un acuerdo militar anticomunista, con apoyo de las dictaduras militares de los otros países sudamericanos: Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, y Ecuador.

Almada criticó ásperamente el fallo del juez Andrés Casati, que dispuso la prescripción de la causa seguida a Gustavo Stroessner Mora, debido a que pasaron más de 21 años del proceso iniciado en julio del año 1989.
Explicó que se blanqueaba a un delincuente que cometió dos tipos de delitos: "Primero, estafa al Estado paraguayo, llevándose mínimo 5 mil millones de dólares y, en segundo lugar, este Gustavo Stroessner era militar y a la luz de los Archivos del Terror, son 3 toneladas que le tienen acorralados a Gustavo Stroessner".
Justificó sus dichos, "porque los militares cometieron crímenes de lesa humanitaria en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay. Son seis países, más de 100 mil víctimas en la región y estos delitos no prescriben".
El activista de los Derechos Humanos acotó que el ex procesado Gustavo Stroessner "fue militar e fue parte del Operativo del Cóndor, y yo le voy a iniciar la acción criminal correspondiente para que vaya a la cárcel".

El profesor Martín Almada fue detenido en Paraguay en 1974 por haber leído una tesis criticando el sistema educativo. Acusado de terrorismo y de vínculos con los comunistas, fue sometido a tormentos durante diez días. Cada noche, sus torturadores llamaban a su esposa, Celestina, y le hacían escuchar los gritos de su marido. Hasta que una vez, al colgar el teléfono, ella sufrió un infarto y murió. Tenía 33 años.
Pero casi tan monstruoso como esa multinacional Operación Cóndor, en la que agentes estadounidenses incluso enseñaban técnicas para mantener con vida más tiempo a los torturados, fue que el cerebro gris de semejante solución final, Henry Kissinger, hubiera recibido el Premio Nobel de la Paz.
Ninguno de los altos cargos de la Administración de EEUU, ninguno de los jefes de la CIA, responsables de esos crímenes contra la Humanidad ha tenido que responder ante la Justicia. Para seguir impunes, hoy pretenden que nos olvidemos del holocausto americano. Igual que otros intentan mutilar nuestra memoria histórica para ocultar una represión inspirada en el nazismo.

Suramérica recupera el rastro del plan para exterminar a la izquierda

El dictador argentino Rafael Videla en el juicio iniciado el 2 de julio en Argentina.CARLOS ARCO /EFE

Es una de las huellas más siniestras que ha dejado la historia del siglo XX en el Cono Sur latinoamericano, pero tuvieron que pasar muchos años para que aquel horror, que intentó desvanecerse en la impunidad, quedara desvelado por su propia documentación.

El dictador Videla debe rendir cuentas en breve en la causa del ‘Plan Cóndor’

"El tributo generado por la represión en el Cono Sur fue de unos 50.000 asesinatos, 30.000 desaparecidos la mayoría en Argentina y 400.000 encarcelados. Entre los asesinados y los desaparecidos se cuentan unos 3.000 niños", según resume la periodista argentina Stella Calloni, autora de dos libros sobre el operativo, Los años del lobo y Operación Cóndor, pacto criminal. Calloni considera que el plan fue una política de Estado terrorista "cuya base estuvo diseñada en Washington".

Juicio a Videla

Muchos de los procesos sobre delitos de lesa humanidad que ahora se llevan a cabo en América Latina se nutren de expedientes que esclarecen al detalle el funcionamiento de un sistema represivo impecable.

"Hay fichas de detenidos, informes de delatores… la vida del país estaba allí"

El ex dictador argentino Jorge Rafael Videla, que ya tiene múltiples procesos abiertos en su contra, deberá en breve rendir cuentas en la causa del Plan Cóndor, elevada ya a fase de juicio. Los archivos, que mencionan su nombre como partícipe de aquel operativo criminal, pueden ser fundamentales a la hora de dictar sentencia.

Los documentos sobre el Plan Cóndor aparecieron allá por 1992, cuando una de las víctimas de la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner (1954-1989), Martín Almada, descubría en una comisaría lo que luego se conocería como los archivos del terror, los registros más completos sobre el pacto de las dictaduras que se han encontrado hasta ahora.

"Yo estuve por Europa tratando de saber por qué el ex dictador chileno Augusto Pinochet usó la palabra cóndor", relata Almada. "Al parecer, viene de España, de cuando Hitler envió la Legión Cóndor a tirar bombas sobre Guernica. Es ahí cuando por primera vez aparece ese nombre".

Gracias a las cuatro toneladas de archivos encontrados en Paraguay, se puede deducir que la operación Cóndor tenía dos cabezas. "El ejecutor fue Pinochet, pero el cerebro o mentor fue el ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, que elaboró las bases de lo que sería elPlan Cóndor. Premiado con el Nobel de la Paz, Kissinger es el terrorista más grande del mundo, pues ordenó en aquellos años la limpieza del aparato del Estado, de la sociedad civil y la política de comunistas", aclara Almada. "Kissinger no puede viajar ahora a Europa, porque tiene un juicio abierto en Francia, y mucho menos a América Latina, porque yo he interpuesto una querella criminal en su contra", añade.

Otra de las personas que participó en el descubrimiento de los archivos del terror es María Stella Cáceres, directora del Museo de las Memorias, Dictadura y Derechos Humanos en Paraguay. "Gracias a estos archivos, se ha podido saber que el Plan Cóndor tiene su propia acta de creación, que es la convocatoria realizada por el ex dictador Augusto Pinochet para la reunión que se efectuó en octubre de 1975 en Santiago de Chile y a la que acudieron todos los jefes policiales de la región", explica.

"También se encuentra el organigrama de qué función le corresponde a cada país, el modus operandi e incluso los nombres de las personas que participaron. Así se pudo estudiar y leer la función de cada país", sostiene la experta.

"En los archivos añade, hay libros de guardia con las novedades de todo lo que ocurría en las comisarías: hay fichas de detenidos, al estilo nazi, que tienen la indicación de circulación internacional; hay informes de los delatores que iban a los distintos países e informes de los embajadores que seguían y delataban a ciudadanos en el exterior. Toda la vida del país estaba allí".

Casos trágicos como el de una maestra que delató a su alumno de 6 años por haber llevado a clase un diario del Partido Comunista aparecen igualmente entre los documentos.

Fotos de las torturas

El Plan Cóndor tuvo además la siniestra peculiaridad de completar las fichas policiales de los detenidos con fotos tomadas después de las sesiones de tortura. "En sí, los archivos son una radiografía de la vida de la gente y del país en aquellos años, y de cómo la intervención violenta partió por en medio a la comunidad paraguaya", añade la investigadora.

Los golpes de Estado se sucedieron en la segunda mitad del siglo XX en América Latina. El dictador Alfredo Stroessner sólo tuvo que esperar diez años desde que se hizo con el poder en Paraguay para ver cómo el Gobierno brasileño de Joao Goulart era derribado por un golpe militar. En 1971, le llegaría el turno a Bolivia de mano del general Hugo Banzer, que impondría una dictadura durante siete años. En 1973, el ataque del general Pinochet al Palacio de la Moneda acabó con la vida del presidente Salvador Allende, y con un incipiente socialismo que había llamado la atención de la CIA y que Pinochet se encargó de sepultar sin piedad.

También ese año comenzó la dictadura de Juan María Bordaberry en Uruguay. En 1975, se marcaba el inicio de otro régimen militar en Perú y, al año siguiente, Argentina dijo adiós a la democracia con el golpe de la Junta Militar encabezada por el general Jorge Videla, el cual daría paso a un régimen represivo que dejó 30.000 desaparecidos y un país sumido en el espanto.

"La verdad gruesa ya la tenemos", relata Alicia Pierini, Defensora del Pueblo de Buenos Aires, que ha investigado gran parte de la información relativa al Plan Cóndor. "Lo que vale es mostrar la cooperación de las Fuerzas Armadas entre sí en el marco de lo que era en ese momento la Doctrina de la Seguridad Nacional y los planes para América Latina, como la Escuela de las Américas".

Pero el proceso es lento. "La investigación sobre desapariciones es difícil, porque quien hace desaparecer los cuerpos, también hace desaparecer los rastros. Lo que se ha logrado hasta ahora es lo máximo que se podía conseguir".

Este país es el que más personas ha llevado a juicio por crímenes de lesa humanidad. Hasta ahora, 649 personas han sido procesadas y 68 más han sido ya condenadas.

Plan Cóndor en el Perú

los ex congresistas Javier Diez Canseco, Ricardo Letts, Hugo Blanco y Genaro Ledesma, junto a otras nueve personas, entre líderes sindicales, un periodista y dos altos oficiales de la Marina, fueron detenidos ilegalmente durante la madrugada del 25 de mayo de 1978.
Estas personas, la mayoría vinculadas a la organización de un gran paro nacional, fueron posteriormente transportadas en secreto desde Lima a la ciudad argentina de Jujuy, donde fueron entregados a las Fuerzas Armadas de ese país.
Allí fueron entregadas ‘con la calificación de delincuentes subversivos’ a un pelotón militar de ese país.
La entrega fue supuestamente ‘parte de un acuerdo entre las Fuerzas Armadas que cooperaban entre sí, entre el Gobierno de Morales Bermúdez y el que representaba el Gobierno militar en Argentina’.
Del total de los detenidos, solo los oficiales de la Marina y el periodista Alfonso Baella fueron liberados poco después de llegar a Jujuy, y el resto trasladados a celdas individuales en Buenos Aires.
Un diario de Jujuy publicó la foto del avión militar peruano que los trasladó a territorio argentino, lo que motivó la solidaridad internacional a favor de su liberación.
Tras conocerse la noticia, el Gobierno militar argentino de Jorge Rafael Videla ‘al cabo de 8 días de gestiones de los propios detenidos, e internacionales, ofreció asilo (a los detenidos) en su propio país’, lo que fue aceptado por dos dirigentes sindicales, mientras que el resto fueron deportados a México y Francia, como delincuentes subversivos.

La detención fue parte de la Operación Cóndor, con ello, Argentina le retribuyó a su país por ‘el secuestro y el asesinato de Carlos Maguid en 1977’, en alusión a un líder montonero argentino desaparecido en Lima.
‘Y luego, en agradecimiento a esta operación’, las fuerzas militares de Perú y Argentina secuestraron en 1978 a los italo-argentinos Noemí Esther Gianotti de Molfino, María Inés Raverta, Julio César Ramírez y Federico Frías.
Este grupo de argentinos, cuya desaparición forma parte de las investigaciones de un tribunal de Italia, fueron entregados a través de la frontera boliviana a la seguridad y aparato argentino para ser posteriormente asesinados.
La jueza italiana Luisianna Figliolia, a cargo de las investigaciones por la desaparición de 25 ítalo argentinos como parte del Plan Cóndor, emitió a finales de diciembre pasado órdenes de captura contra 140 personas entre ex dictadores, ex ministros y ex jefes de los servicios secretos y policía de Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil, Perú y Paraguay.
Fuentes: Terra Actualidad – EFE, Carlos Enrique Bayo,  ANA DELICADO, la Republica.

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