El cine de Sergio Cabrera


Escrito por Guzmán Urrero

Reportajes

sergiocabreraGracias a su carácter esencialmente comercial, el guía infalible de la moderna exhibición cinematográfica es Hollywood.

A orillas del cine estadounidense, los demás países productores han de conformarse con ligeras cuotas de mercado.

De hecho, aun cuando sea aventurado establecer generalizaciones, cabe incluir la casi totalidad del cine iberoamericano en los márgenes de la distribución internacional.

Por fuerza muy limitada, la actividad fílmica de Colombia no es una excepción a esa regla tan dañina, y más allá de su frontera, apenas es posible ver películas colombianas en filmotecas o festivales de escasa publicidad. Esta ausencia de los mercados exteriores impide que el público foráneo acceda a la comunidad de reflejos que motiva la filmografía nacional. Por esa razón, puestos a instalar un rótulo en este cine, resulta muy dificultoso destacar los rasgos comunes de autores tan diversos y tan personales como Carlos Álvarez, Lisandro Duque, Luis Ospina, Francisco Norden, Carlos Mayolo, Gustavo Nieto Roa, Luis Alfredo Sánchez o Ciro Durán.

Distinguiéndose en este orden, el realizador Sergio Cabrera ha logrado acceder a las salas de América y Europa, lo cual le confiere un alto grado de representatividad. Gracias a ese efecto simplificador, el cine de Cabrera viene a ser abreviatura de la producción fílmica de su patria.

Natural de Medellín, el cineasta es hijo de Fausto Cabrera y Elena Cárdenas, dos actores exiliados de España. Sin duda, las más felices dotes del matrimonio Cabrera parecen llevar a su hijo por el camino de la creación artística. Mas no olvidemos otras circunstancias influyentes en su desarrollo. Así, caen dentro de su dominio los estudios de Filosofía y Medicina que completa en la República Popular China. Al nutrirse de maoísmo en lo ideológico, no sorprende que, de vuelta en Colombia, ingrese por un tiempo en el Ejército Popular de Liberación. También colorea su biografía una estancia en Londres, con el fin de aprender cinematografía en las aulas de la London Film School y la London Politechnic School.

Al retornar a su país, Cabrera dedica sus esfuerzos al teatro, como director de escena, y también a la televisión, ejerciendo de realizador en la Cadena Caracol. Su currículo en este medio incluye anuncios comerciales y varios largometrajes televisivos, entre los que cabe citar Los tres jinetes del Apocalipsis (1987), El lado oscuro del amor (1990) y La mujer doble (1992). Por otro lado, la influencia combinada de Gustavo Nieto Roa y Francisco Norden, dos de los cineastas con quienes colabora como director de fotografía, aviva su desenvolvimiento como director de cine.

La original Técnicas de duelo (1988) hace de él un realizador conocido. Pero es La estrategia del caracol (1993) el filme que va a prestigiar a Cabrera fuera de fronteras. No se olvide que, gracias a este título, es premiado con la Espiga de Oro del Festival de Valladolid, el Colón de Oro del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y el Soleil d’Or del Festival de Biarritz. Una valoración merecida, pues, méritos de cámara aparte, los protagonistas de la cinta pertenecen a la categoría de los tipos inolvidables.

Enfrentados a la corrupción de los poderosos, hallamos a ese grupo de inquilinos que defienden su casona de la demolición, animados por un viejo anarquista español, tramoyista de teatro e ingeniero del truco que da título al filme. En suma, una de esas ficciones de acento cordial, que permiten al cineasta exponer un cuadro irónico de la sociedad de su época. El público internacional, hondamente sensible a la propuesta, desborda las esperanzas del director, que a continuación anima nuevos productos de interés, como Águilas no cazan moscas (1994), Ilona llega con la lluvia (1996) y Golpe de estadio (1999).

Por desgracia, ocurre algo que subleva el buen sentido. Cabrera es elegido parlamentario, pero una serie de amenazas vienen a forzar su salida del país. Y, sin embargo, superando el transtierro, inicia la producción de una teleserie sobre el científico Severo Ochoa, financiada por Televisión Española. Con esas dotes de creador, es parecer bastante extendido que, más allá de la amenaza, Sergio Cabrera ha de edificar nuevas ficciones donde reinterpretar la vida y su vaivén imaginario. Bien se ve que razones no le faltan.

Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s