CONTINUEMOS EL DEBATE: LA NECESIDAD DE UNA AMNISTÍA GENERAL EN EL PERÚ


premonición de la guerra de Dalí

CONTINUEMOS EL DEBATE: LA NECESIDAD DE UNA AMNISTÍA GENERAL EN EL PERÚ*

Escribe: ALVARO ALANIA POZO*1

a modo de crónica.

El debate acerca de la necesidad de una amnistía general en el Perú se sigue abriendo paso. En esta ocasión, la cita para continuar con este debate nos llevó hasta el campus universitario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, específicamente al segundo piso de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, donde se ubica el auditorio auxiliar que abriría sus puertas para albergar este conversatorio.

Ante un auditorio prácticamente repleto de jóvenes estudiantes; algunos pertenecientes a organizaciones políticas estudiantiles, medios de comunicación alternativos, círculos de estudio e investigación; y otros motivados por ese espíritu curioso e inquisidor de escuchar que es lo que tienen qué decir aquellos que defienden la necesidad de unaamnistía general en el Perú, los ponentes invitados para esta ocasión iniciaron sus respectivas disertaciones.

El encargado de dar inicio al conversatorio fue el Gral. Wilson Barrantes Mendoza, General de Brigada del Ejército del Perú. El público comenzó a escuchar atento cuál es la posición que tiene un militar en actividad sobre el tema de debate, que es lo que tiene que decir un integrante del ejército peruano sobre una amnistía general en el Perú.

Una de las primeras cosas que señaló en Gral. Barrantes fue la necesidad de conformar una Comisión para la Reconciliación que esté integrada por representantes de las dos partes que se enfrentaron en el conflicto armado interno que vivió nuestro país; es decir, una comisión que esté integrada por miembros del PCP y del MRTA como organizaciones que se levantaron en armas, y por miembros del ejército y representantes del estado peruano. En segundo lugar, hizo recordar que en el Perú ya han habidoamnistías e indultos:

“… los procesos de amnistías en el Perú, dentro de lo que significó los procesos de pacificación sobre  todo en el año 90, han habido amnistías: se dio en el 95, a través de la ley de arrepentimiento, y se dio una ley de amnistía… Entonces en ese contexto de cosas, hemos encontrado que también el estado ha indultado. A partir del año 2000, ha habido indultos en ‘n’ cantidades.”

El Gral. Barrantes rechazó que el ejército haya cometido genocidio durante la guerra interna, y manifestó que eso era solo una etiqueta que se le endilgó al ejército por parte de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), entidad que considera no ha explicado realmente lo que sucedió en nuestro país, y que solo respondían a intereseeconómicos, ideológicos y políticos; mas no a los intereses de la gran mayoría de nuestra sociedad, que fue la que padeció los estragos del conflicto armado. No obstante, reconoce que los militares cometieron excesos durante la guerra, que en lenguaje castrense es denominado como “actos singulares”.  Criticó, por otro lado, que muchos miembros de los distintos gobiernos involucrados en los hechos de la guerra no hayan reconocido su responsabilidad política para así evitar ser procesados judicialmente.

Finalmente, el Gral. Barrantes sostiene que desde hace algunos años el estado ha implantado una política sistemática de persecución a los militares que participaron en la guerra interna, por lo que es necesario entrar a un proceso de reconciliación.

La segunda en intervenir en la mesa de los ponentes fue la Dra. Alicia Jiménez, integrante del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Etnocacerista Revolucionario Unido. La Dra. Jiménez, es graduada en Antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su exposición fue más sucinta y más breve que la del ponente anterior, definiéndose ella misma como mujer de pocas palabras.

La Dra. Jiménez explicó cómo es que las comunidades campesinas y amazónicas de nuestro país vienen siendo olvidadas históricamente por el estado, y que ese olvido constituye un acto de violencia en contra de ellos.  Sin embargo, cuando los violentados se sublevan, el estado ejerce todo el peso de la ley para sofocar  ese levantamiento.

“Cuando no hay delito, pedir perdón es humillante, y si el ‘delito’ ha sido defender a la patria, es más humillante aún”, exclama con energía y a la vez con indignación la Dra. Jiménez.

Pero la doctora, manifiesta su divergencia con la idea de una amnistía general. No se opone a una amnistía en nuestro país, pero se muestra en desacuerdo con que laamnistía sea de carácter general:

“La amnistía no debe ser generalizada, los violadores de Derechos Humanos deben pagar, para que eso les sirva como ejemplo y no lo vuelvan a hacer”, sentenció.

El último ponente en dar su exposición fue el Dr. Alfredo Crespo Bragayrac, Sub Secretario del Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF) y abogado defensor del Dr. Abimael Guzmán Reynoso.  El Dr. Crespo inicia su extendida alocución señalando que la amnistía general es una necesidad política de la sociedad en su conjunto.  Para llegar a esta conclusión, el Dr. Crespo realiza un breve análisis del proceso vivido en el Perú desde el año 1980 hasta inicios de los 90.

El doctor sostiene que debemos partir reconociendo que en el Perú hubo una guerra iniciada el 17 de mayo de 1980 y que culminó en el año 1992. Esa guerra fue iniciada por el Partido Comunista del Perú (PCP) guiado por una ideología, por un programa, que buscaba instaurar una República Democrática Popular, para pasar ininterrumpidamente al socialismo y, como todo Partido Comunista, llegar a la meta final que era el comunismo. Las causas de la guerra fueron de carácter histórico, económico y político; y tuvieron como antecedentes a las luchas guerrilleras desenvueltas años antes en nuestro país (es el caso de las guerrillas del 65) y los movimientos de liberación nacional en otros países.

“En ese momento, todas las organizaciones de izquierda hablaban de la lucha armada como único medio para transformar nuestra sociedad”, nos dice el Dr. Crespo, “pero solo el PCP dirigido por el Dr. Guzmán lo llevó a la práctica”, concluye. Pero como toda guerra revolucionaria, o logra triunfar o es derrotad, no existe guerra eterna. En esa guerra, quienes estaban en el poder político tenían que defender su poder, un poder que representaba los intereses de las clases dominantes –la gran burguesía, el imperialismo y los terratenientes– de un estado terrateniente burocrático que oprimía, sojuzgaba y reprimía al pueblo. Y para defender ese poder económico y político, el estado envía primero a las Fuerzas Policiales y después, durante el gobierno de Belaúnde en el año 83, a las Fuerzas Armadas. Entonces, la guerra interna que vivió nuestro país fue una lucha por el poder, donde el PCP buscaba conquistar el poder  y la clase dominante buscaba defender su poder. Por lo tanto, el Dr. Crespo colige que al ser la guerra interna una lucha por el poder, se constituye en un hecho político y de naturaleza política.

“Los combatientes del Ejército Guerrillero Popular (EGP) del PCP, no tomaron las armas para hacer fortuna personal, para llenarse los bolsillos; sino por un ideal revolucionario de transformar la sociedad peruana en una mejor…”

El Dr. Crespo continúa su disertación señalando que la guerra involucró a gran parte de la población peruana, y que como lo señala la CVR, el conflicto armado interno abarcó una proporción considerable del territorio nacional, viviendo ¾ partes de dicho territorio permanentemente en estado de emergencia. En el campo, la guerra dirigida por el PCP contó con la participación y el apoyo del campesinado, y gracias a este apoyo la guerra pudo sostenerse por 12 años, hasta la captura del Dr. Abimael Guzmán. En palabras del Dr. Crespo:

“… porque muchos estudiosos han dicho, hablando a su manera: ‘Si Sendero no hubiese tenido el apoyo del campesinado, no duraba un año’”

Posteriormente el Dr. Crespo se cuestiona: ¿pero de donde provienen aquellas personas que conforman las Fuerzas Policiales y  las Fuerzas Armadas que fueron enviadas para defender el poder político? Pues provienen del pueblo, son parte del pueblo, pero son enviados a defender intereses que no son los del pueblo.

En esa guerra hubo muertos y se cometieron atrocidades, porque en una guerra cada parte busca preservar sus fuerzas y aniquilar las fuerzas del enemigo. En una guerra siempre hay muertes, y se dan hechos donde el ser humano se bestializa muchas veces, y eso depende también de la concepción que se tenga de la guerra, donde algunos respetarán a los prisioneros y otros no lo harán.

¿Y cuándo termina la guerra y hay una necesidad de la sociedad peruana de cerrar ese capítulo de la historia? Pues corresponde una amnistía general para ambas partes involucradas en la guerra, porque es la única forma de lograr la reconciliación. Por lo tanto, se tiene que ver cuál es la conveniencia política de la sociedad peruana actual, y esa es una amnistía general para civiles, policías y militares; que sirva para una futura reconciliación nacional. Una amnistía no puede ser para una sola parte, no solo puede ser para los presos políticos como sostienen algunos, ya que los policías y los militares no fueron porque querían, sino porque el poder político los envió; para luego procesarlospenalmente sin que el poder político asuma su responsabilidad. Y para avanzar en ese proceso para una amnistía general, es necesario que ambas partes de la guerra reconozcan su responsabilidad, tal como lo hizo el Dr. Abimael Guzmán en momentos que rendía su declaración policial luego de su captura, quien asumió su responsabilidad como jefe del PCP, que dirigió la guerra. Asimismo, el Dr. Guzmán, narrando los acontecimientos de la guerra interna, reconoció que existieron errores, excesos y limitaciones. Caso contrario sucedió con algunos gobernantes de nuestro país, que no reconocieron su responsabilidad política en los hechos de la guerra, como es el caso de Fernando Belaúnde y Alan García.

Prosigue el Dr. Crespo señalando que en el Perú subsisten problemas que cada vez se agudizan más:

“Existe desocupación, existen problemas de abandono de la educación y la salud por parte del estado, hay pobreza, hay miseria, hay condiciones que generan una serie de problemas sociales… A eso se suman los problemas sociales, las luchas de los pueblos, cada vez expandiéndose más.”

Un punto de suma importancia, es cuando el Dr. Crespo  explica como se liga el planteamiento de amnistía general con las luchas populares. Hay una relación que permite que esta demanda por una amnistía general figure en el programa de lucha del pueblo, porque una amnistía general debe llevar a que el poder político ya no utilice como pretexto el “terrorismo” para perseguir a los dirigentes populares. Es decir, con unaamnistía general se debería lograr que ya no se utilicen los hechos de una guerra que ya terminó para justificar la represión a las luchas populares. Además, una amnistía general debe conducir a la derogatoria de toda la legislación antiterrorista que es utilizada para perseguir a los dirigentes populares bajo la acusación de “terrorismo”. Y finalmente, nos debe conducir a la derogación de todas las leyes que criminalizan y militarizan la protestapopular.

A modo de conclusión el Dr. Crespo señala:

“Entonces, si todos estos problemas sociales se van a juntar con los problemas derivados de la guerra que se vivió en nuestro país: de juicios a militares, a policías, de presos políticos encarcelados, de sentencias de 25, de cadena perpetua, de mantenimiento de legislación antiterrorista, de legislación que criminaliza las protestas populares, de la existencia de miles de requisitoriados, de expatriados, del problema de las reparaciones, de los desaparecidos, de los torturados que no se les repara; ¿cómo queda la sociedad peruana? Entonces, una amnistía general es parte de la lucha de nuestro pueblo por susderechos fundamentales, porque al haber una amnistía, habrán mejores condiciones de paz, de democracia y de desarrollo; mejores condiciones para el desarrollo del movimiento popular y sus organizaciones.”

Se señala, por otro lado, que hay quienes tiene interés en mantener esta situación de irresolución a los problemas derivados de la guerra interna, en mantener la existencia de grupos armados como el en VRAE, que el llamado de la facción que lidera Artemio para un trato político para arribar a una amnistía general no sea escuchado; y priorizan el tratamiento represivo. Una solución política y una amnistía general deben orientarse a hacer un llamado a los que aún están en armas para que formen parte de esta solución política. Se tienen que dar pasos para arribar a lo que necesita la sociedad peruana, que es una solución política que se dé a través de una amnistía general para civiles policías y militares,  que eso sirva para una futura reconciliación nacional. En ese sentido hay un punto de convergencia con lo planteado por el Gral. Barrantes, que propone la reconciliación.

Finalmente, el Dr. Crespo culmina su exposición señalando que hoy la paz es una aspiración del pueblo peruano, y que no es momento de lucha armada en el Perú, sino de lucha política. Solo una amnistía general será una herramienta de justicia para resolver los problemas de la sociedad peruana, una amnistía general que alcance también  a los luchadores sociales, a demás presos políticos, tales como Antauro Humala y Víctor Polay. La amnistía trasciende el ámbito de la libertad individual, no se ve en función a los intereses de determinadas personas, sino en función a los de la sociedad peruana en su conjunto.

El debate sobre la necesidad sobre una amnistía general en el Perú se abre paso cada vez más  mostrándose como una tarea de suma importancia, y a pesar de los intentos del estado por censurarlo sobre todo en los claustros universitarios, los jóvenes estudiantes se involucran más en él y ven la necesidad de hacerlo extensivo a todos los sectores de nuestra sociedad.

*Tema del conversatorio realizado el viernes 2 de diciembre en la Fac. de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), evento organizado por el Taller de Realidad Nacional.

*1-AUTOR: ALVARO ALANIA POZO, ESTUDIANTE DE SOCIOLOGÍA DE LA UNMSM

archivos de audio: intervencion del Gral Barrantes.

archivo de audio: intervención del Dr. Alfredo Crespo
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3 comentarios en “CONTINUEMOS EL DEBATE: LA NECESIDAD DE UNA AMNISTÍA GENERAL EN EL PERÚ

  1. HIJO DE MIL PUTA COBARDE DE WILOSON BARRANTES MENDOZA, NO PARECES MILTAR, ENCIMA MARICON.A PESAR QUE ESTES DE RETIRO, TE CABE UNA SANCION NSEVERISIMA, POR PARTE DEL GOBIERNO PERUANO, A SOLICITUD DEL GOBIERNO ARGENTINO, POR INSULTAR A UN DIPUTA NACIONAL DEL CONGRESO ARGENTINO, CON TOTAL DESPARPAJO, TE CABE EL CODIGO MILITAR Y EL CODIGO PENAL Y CIVIL.ESTO OCURRIO HACE UN MES , EN NOVIEMBRE DEL 2011, PEDAZO DE IMBECIL.
    Y SE LO HARA SABER A TU COMANDANTE EN JEFE DON OLLNATA HUMALA TASSO

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