Literatura y lucha de clases.


Posición política y Arte

Llegó a mis manos el libro titulado: “Mi poética vida” de Norman
Briski. Entrevista a fondo con el periodista Carlos Aznarez, de
Editorial Dunken.

Navegar por la intensa vida de Norman, con el estilo
periodístico de Carlos es una brisa de frescura que te zambulle en el
periplo de un militante que lleva en sus venas las convicciones
socialistas, de aquella vida “política-libertaria” como el mismo dice.
La Rebeldía no se hereda genética mente, cuando me refiero a la
formación política pienso que esto se construye a partir de ir
absorbiendo la experiencia y procederes de sus padres, aprendiendo lo
mejor de ellos y reflexionando sobre sus errores y limitaciones..Van
formando nuestra percepción política.
En un artista, y en el caso del polìtico artista que es Norman,
se va formando su talento a travéz de su visión política, su fé en la
conquista de una nueva sociedad y confesamente socialista, el nos dice
que está cansado de toda palabra que implique “Reformismo” Es una
expresión sensible de un artista que late el clamor de su pueblo,
expele el descontento de una generación que sacrificó mucho y sigue
esperando cumplir con aquellas metas que se trazaron.
Vivir la persecución, el amedrentamiento(arrojaron una bomba en
su casa donde se encontraba su esposa y su hija), la chicana de
advertencias: (“Perón dice que ahora no hay que darle al imperialismo,
que no es el momento y que cortés con ese sketch que estás
representando ya que es un ataque que no conviene hace ahora. El
general te manda saludos” “Y yo le respondía: Pero a mí Perón me dijo
que esto es lo que hay que hacer, o sea díganle a Perón que se ponga
de acuerdo) La cara de los tipos era un poema…”
A Norman vivir en el exilio le reafirmó sus convicciones pese a
los entuertos de intenciones, proyectos y luchas de compañeros de
exilio. El ansiado anhelo de todo exiliado es volver a su patria,
tiene en su historia el recibir una detención sumando a su racha el
ser acusado”… de asociación ilícita para delinquir por una ley de la
dictadura, aún vigente en la actualidad, por mi militancia montonera.
En ese momento quedó claro que según lo que declarara, me iba a pasar
tres o cuatro años en cana o iba a salir libre…”
Expresivas son sus reflexiones en cuanto lo que significa el
derecho(pág 77):

“Gerardo Taratuto fue mi abogado, estuve tres días preso y allí
aprendía lo que tenía que decir o no; mas allá de si era verdad o
mentira, porque parece que la justicia mas se mueve con las
formalidades que con la idea de verdad.
Era un juego perverso de leyes y de como te manejás con tus
declaraciones. En esas intancias te hacés abogado en una hora”.

Norman sale en libertad por su defensa, la solidaridad de
amigos que interceden por él ante el poder político, “aseguró que su
liberación era mérito de los estudiantes de teatro, actores,
políticos, intelectuales y amigos que se habían movilizado…” (La
Razón, martes 22 de octubre de 1985, pág 14)

El libro además es una compilación puntual de intervenciones,
escritos de Norman y fundamentalmente de su arte: el teatro, debe
servir como experiencia e instrumento mas fructificante que él nos ha
presentado para la construcción de una mentalidad social de cambio que
nuestro pueblo necesita.
Es sencillamente la obra de un militante, de un militante
artista y no de un artista militante, la diferencia está en que con
sus convicciones y posición de clase le ha dado forma y contenido a su
arte. Ese es el camino de Norman Briski.

de Oswaldo Quispe
Preso político en Argentina a pedido del Gobierno de Perú.

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